Reseña Manga: El Almanaque de mi padre - Bimasaktisanjaya
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Reseña Manga: El Almanaque de mi padre

Reseña Manga: El Almanaque de mi padre

Editorial: Shogakukan
Año:1995
Guion: Jiro Taniguchi
Dibujo: Jiro Taniguchi
Reseña: Bruman Comics

Si hay algo que debemos reconocerle al manga japonés es su diversidad y falta de prejuicio para contar en formato de cómic cualquier tipo de historia que se nos pueda ocurrir. El cómic es un medio igual de rico y complejo que cualquier otro, pero en el imaginario popular parece destinado a un determinado rango de géneros y es por eso que cuando encontramos una obra (o autor) que se sale de esa media, vale destacarlo.

El Almanaque de mi padre es el título en castellano de Chichi no Koyomi, un manga de Jiro Taniguchi del año 1995. Taniguchi es un mangaka cuya fama en occidente no se dió de la forma convencional, al no tener una obra súper destacada (tal como otros que uno asocia rápido: Akira Toriyama-Dragon ball , Katsuhiro Otomo-Akira, Rumiko Takahashi-Ranma 1/2, etc) pero que se volvió del gusto del paladar europeo promediando los años 90 al punto de generar una colaboración con el mismísimo Moebius. Este arribo al mercado occidental permitió que casi toda su obra esté disponible en español, destacándose rápidamente “Botchan no jidai” (lo más parecido a obra cumbre del autor), y muy especialmente dos obras dramáticas familiares con algunos puntos en común como lo son “Barrio Lejano” y nuestra elegida de hoy, “El Almanaque de mi padre“.

El Almanaque de mi padre” es una historia centrada en un hombre que vive en Tokyo de nombre Yoichi, a quien le anuncian de su pueblo natal (Tottori) que su padre, Takeshi, ha fallecido. En medio de su trabajo y responsabilidades, su esposa lo convence de salir inmediatamente hacia el velatorio de su padre, volviendo al pueblo después de muchos años a reencontrarse con la familia. En el velatorio, Yoichi va a volver a entrar en contacto con su hermana, madrastra, tíos y demás, y a través de conversaciones con los presentes, se nos va a contar a modo de flashbacks, la vida de ésta familia.

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Takeshi era el padre de familia, que tenía la barbería del pueblo, estaba casado con Kyoko, y tenían dos hijos, Yoichi y Haruko. Su matrimonio era normal, hasta que un incidente en el pueblo, el gran incendio de Tottori, trastoca totalmente sus vidas. Viviendas enteras reducidas a cenizas, ayuda del ejército americano de los años 50 y una supervivencia algo extrema marcaron la relación de la pareja, que se vio erosionada especialmente cuando Takeshi recibe ayuda económica de sus suegros para rehacer su vivienda y negocio, lo que lo sumerge obsesivamente en el trabajo en pos de devolver el préstamo. Kyoko empieza a reprochar a su marido su falta de dedicación a la familia y la relación termina en divorcio, con la particularidad de ser ella quien abandona el hogar y rehaciendo su vida en otra ciudad con una nueva familia, e inexplicablemente, jamás volviendo a ver a sus hijos. Nuestro protagonista, Yoichi, era el más pequeño de la familia, en edad preescolar cuando todo esto ocurre, y crece con una imagen idealizada de su madre ausente y un resentimiento gigante hacia su padre, a quien culpa de la separación y con quién nunca más pasó de una relación cordial.

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¿De qué trata “El Almanaque de mi padre” entonces? De la reconciliación póstuma de Yoichi con su padre. De entender el pasado, las situaciones y las decisiones desde una perspectiva adulta y sin los cuestionamientos adolescentes que llevaron a distanciar esa relación familiar. Todos son seres humanos, y a través de las anécdotas Yoichi va reconstruyendo la imagen de su padre: quién era para los demás, porqué hizo las cosas que hizo, y cómo situaciones que recuerda de una forma ahora se le presentan desde otro ángulo.

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Hablábamos al principio de géneros dentro del manga, y esto es claramente un seinen, o cómic para jóvenes adultos. Pero no por los motivos habituales. Acá no hay escenas de sexo o violencia explícita. Esto es un seinen porque hay que tener una edad determinada para empatizar con ese sentimiento de nostalgia y melancolía con el pasado, con lo que fue o lo que podría haber sido, y con el entendimiento de que no hay buenos o malos sino seres humanos viviendo como mejor les sale.

Un gran ejemplo de cómic dramático, con momentos muy íntimos que pueden calar profundo y, por qué no, soltar alguna lágrima.

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A nivel dibujos, Taniguchi es un dotado, tanto para las figuras humanas, que escapan de lo estrafalario de algunos mangas (por ejemplo con la ausencia de los clásicos ojos gigantes) para hacer un retrato muy sencillo en el estilo, pero complejo a la vez al transmitir con pocos gestos y miradas los sentimientos de los personajes. Y todo apoyado en unos escenarios muy elaborados y muy bien documentados (valga aclarar que el autor es oriundo del pueblo de Tottori). No se pierdan nada que lleve la firma de Jiro Taniguchi.

Reseña previamente publicada en el blog Bruman Comics.

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